Marta Baret, Anna Juanola, Montse Lardin, Albert Ramos y Emma Clara dan clase de biología y geología en el Institut Castelló d’Empúries (Girona). Su motivación por la temática ambiental y las metodologías activas en aprendizaje, les han llevado a participar desde hace dos años en el programa educativo del proyecto LIFE ECOREST. También trabajan “con mucha ilusión” en un proyecto medioambiental en 1º de la ESO, han desarrollado campañas y se han sumado a iniciativas como Let’s Clean Up Europe.
Desde vuestra experiencia en las aulas, ¿cómo valoráis el conocimiento que tiene el alumnado de su entorno marino?
Nuestro alumnado tiene un conocimiento muy básico, y sobre todo muy teórico, acerca del entorno marino más próximo. A nivel pedagógico, nos interesa que nuestro alumnado pueda trabajar en un proyecto Km 0 experimentable y que puedan observar, en primera persona y en un contexto real, los problemas que afectan a los ecosistemas marinos y los proyectos ecológicos cercanos que se están llevando a cabo. Esto dota de significado su aprendizaje y de coherencia a lo trabajado en el aula.
¿Muestran interés por la protección y conservación del medio marino?
Si, en general, son generaciones motivadas y concienciadas sobre la necesidad de preservar el entorno.
En los últimos años, ¿habéis percibido una evolución en la concienciación del alumnado?
Si, ha habido una evolución positiva desde la vinculación de los objetivos curriculares con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se trabajan transversalmente desde las diferentes materias a otros proyectos como los ya mencionados. En este sentido, la digitalización y las redes sociales también impulsan el conocimiento y la difusión de toda la problemática ambiental que se vive actualmente a nivel global.
¿Qué tipo de herramientas o recursos se les proporcionan desde el ámbito educativo para fomentar la sostenibilidad y el cuidado del medio marino?
En nuestro centro tenemos un proyecto interdisciplinar en 1º de la ESO estructurado en torno a los ODS relacionados con la conservación del medio ambiente. Se aplica mediante la metodología ABP (Aprendizaje Basado en Problemas o Proyectos) y grupos cooperativos. El trabajo de cada uno de los objetivos se vincula con algún proyecto o iniciativa cercana. En el caso del ODS 14, vida submarina, hemos podido contar con el proyecto LIFE ECOREST.
¿Cómo se puede incentivar la participación de los más jóvenes en la conservación marina y recuperación de los ecosistemas? ¿Qué acciones o enfoques consideráis más efectivos?
Nosotros creemos que se consigue empoderando al alumnado para que se sienta parte del proyecto. En este sentido, conocer las acciones y los protagonistas de proyectos medioambientales cercanos los incentiva para tomar iniciativas proactivas, desde un nivel más micro dentro del aula hasta la idea de participar en acciones locales y del entorno más próximo.
¿Qué necesidades detectáis en el profesorado para mejorar la educación para la sostenibilidad y la conservación del medio marino?
En general, las iniciativas en educación ambiental han mejorado notablemente en los últimos años y nos han proporcionado valiosas herramientas para trabajar la temática más allá de las aulas. Hay que seguir potenciando los canales comunicativos para que propuestas como las de LIFE ECOREST lleguen a todos los centros.
¿Cómo valoráis iniciativas como el programa educativo desarrollado en el marco del proyecto LIFE ECOREST?
Creemos que el cóctel que nos ofrece LIFE ECOREST, temática medioambiental, contexto real y próximo y su enfoque activo ayudan a lograr un aprendizaje significativo para nuestro alumnado.
¿Qué aspectos os han llamado más la atención del proyecto LIFE ECOREST?
Además de lo ya mencionado, la agilidad y la fluidez en la comunicación con las personas que gestionan el proyecto, además de la calidad en las actividades y materiales pedagógicos proporcionados.
¿Qué mejoraríais o recomendaríais para futuras actuaciones educativas en proyectos similares?
Una buena iniciativa sería la de poder crear una correspondencia con grupos de jóvenes, de otros centros o países, involucrados en el proyecto o similares. Aprovechar el potencial de las redes para que nuestros estudiantes pudieran intercambiar experiencias de este tipo y formar comunidad para generar corrientes proactivas en gestión del medioambiente.
